viernes, junio 23, 2006

Tu nombre en mi peregrinaje

Aparte de la curiosa causalidad e imprevisibilidad de mis actos, las mujeres que se cruzan en mi caminar me enseñan sobre una belleza permanente e indiferente a las carreras y a los lamentos.

Es un mundo lleno de ninfas, princesas, nereidas, duendes, lunas, soles, estrellas y otros tantos hermosos seres cuyos nombres no he aprendido. Cada una con una visión particular de la vida expandiéndose continuamente, ocultando tras su faz, un maravilloso multiverso:

Iluminada, clara y radiante; oscura, tenebrosa y huidiza; abierta, metódica y juvenil; inocente, inteligente y alegre; valiente, extrovertida e insegura; paciente, artista y bella; confiada, cordial y sugerente; mágica, adivina y enigmática; angelical, frágil y precisa; ilusionada, orgullosa y madura; cruel, fría y materialista; seria, difícil y ausente; sentimental, cristalina y vibrante; sensual, organizada y egoísta; modelo, altanera y apasionada; provocativa, humilde y arreglada; desastre, brillante y prepotente; creyente, confiada y ambiciosa; inestable, mentirosa y altiva; tímida, desapercibida y responsable; crítica, sincera y pizpireta; atea, perseverante y política; budista, amable y pendiente; narcisista, falsa y vampiresa; imaginativa, diáfana y poeta; y finalmente, sensible, perfeccionista y soñadora.

Dedicado a tí, que me permitiste, me permites o me permitirás gozar de tu compañía.

2 comentarios:

Sofia dijo...

Como mujer que me he cruzado y cruzo en tu caminar...¿quién seré yo? :)

Mikel Zebri dijo...

¿Cómo responderte mejor?

Eres todas juntas y eres ninguna, eres una puerta embelesadora, como una suave llave que la cierra; un ave escapándose de sus temores, como un ángel cuidando de los del mundo.