viernes, agosto 11, 2006

Una noche en el pueblo

Dejemos que el alcohol embriague los pensamientos,
mientras el sonido del agua cubre el halo del silencio,
los sueños se llenan de esperanzas imposibles,
y mi mente se ilumina con versos e ilusiones.

El tiempo se tapa con muros de utopía,
la sinrazón habla de realidades atemporales,
el viento borra todo signo de tempestades,
y las palabras se convierten en pura poesía.

Muñecas de cristal vestidas de princesas,
estimulantes varios para el hastío general,
una dama de hielo danzando a la bella luna,
sexo para una noche que ya no tuvo principio.

Hipocresía variada, repetitiva y desgraciada,
recreada en un futuro solitario, incluso odiado,
lleno de apariencias, espejos y duras ausencias,
donde los bufones se convirtieron
en puras estatuas farsantes.

The Pilgrim

2 comentarios:

Anónimo dijo...

otra vez la noche... con la mascara de la hipocresia, verdad?
La describes a la perfeccion, logras transmitir ese sentimiento vacio, defraudado de la promesa de la diversion eterna.
Eres el mejor captandola!!!
Me han gustado mucho tus poesias y tus pensamientos (soy tu fan numero 1, con todo el derecho eh?)
te voy a escribir un mail, pero queria dejar un comentario en tu blog.
Un beso desde la lluviosa Bretagne

Mikel Zebri dijo...

Gracias por los elogios! (Tantos que me voy a sonrojar)