domingo, diciembre 10, 2006

París


Es el sueño de cualquier romántico, te abre las puertas con el paso de la gente, te recrea en la bohemia de la realidad; te dirige entre el pasado de su historia, te da vueltas recreando un futuro de arcos, te alimenta a través del dinero y el diseño; te revive entre sus jardines de lluvia y viento, te hunde entre su raíles metropolitanos, te eleva hasta el cielo con el triunfo de sus torres, te invierte por el Louvre de Picasso en Orsay; te moja por su río de turistas, te revuelve con sus entrañas de pobreza extrema, te advierte de la inmigración intercultural; te insulta con sus habitantes conservadores, te descubre tu propia esencia interna, te ilumina con su cultura chic y fashion; te vende recuerdos de salvavidas en condiciones imposibles, te beatiza con sus madalenas de nuestra dama, te sacraliza si evades su realidad; te ironiza con Cabu de sus propios habitantes, te pervierte su molino rojo, te divierte con su nocturnidad efímera,...te revive asesinándote con el arma de la libertad.

Así es el París de un peregrino que se enamoró de su esencia. Y que descubrió entre sus calles que su corazón simplemente pertenecía a su gata de plata.

2 comentarios:

fantasía dijo...

¡Qué bonito mikel!
Yo también soy una enamorada de Paris...

Mikel Zebri dijo...

¡Gracias fantasía!

Ideas que vienen tan efímeras, la mayor alegría es ver cómo pueden transmitir, sentir y recordar a quien las lee.