viernes, septiembre 01, 2006

Una reflexión

...Nos encanta gastar dinero en cosas que no necesitamos: un nuevo móvil con videocámara, extensiones para el pelo, el último modelo de vaqueros. Y en regímenes de adelgazamiento y productos light, cuando 104 millones de niños mueren de hambre cada año. Y lo curioso es que gastamos una pasta en terapeutas y pastillas antidepresivas.
Lucía Etxebarría

4 comentarios:

Lau dijo...

y más mierda, y menos conciencia

Mikel Zebri dijo...

Pero espero que un día nos demos cuenta.
Y deseo que entonces no sea demasiado tarde...

Orayo dijo...

Hace tiempo lei un texto por el estilo, seguramente extraido de algun texto para pruebas de acceso a la universidad.

El autor presentaba una sociedad adelantada depresiva y llena de temores, sobremedicada, y contrastaba nuestros “problemas” con el hambre y las enfermedades con cura conocida en el mundo.

La cuestion de fondo es: ¿Cómo podemos ser tan hipocritas de ser infelices desde la posicion privilegiada en la que nos encontramos?
Permitidme ser profundamente pesimista. El verdadero problema es que no tenemos respuesta a ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo la conseguimos?

Constantemente imagino una sociedad en la que todas y cada una de las personas tienen los medios materiales necesarios para sobrevivir. Y ninguna de las veces imagino esta sociedad siendo feliz. Imagino a personas descontentas con su cuota de alimentos o personas que piden reduccion de trabajos comunitarios. Y es que señores, el ser humano es egoista por naturaleza.

Pero luego me rebelo contra este pensamiento y digo, sí, somos egoistas por naturaleza. Pero podemos enfrentarnos a ello y vencerlo. La solucion esta en la educacion, como siempre. Una tarea tan inmensa, costosa, dificil y desagradecida, que en parte explica porque el mundo va como va.

Este texto esconde una gran dilema filosofico, a mi parecer, y es que todo se remite a la naturaleza del ser humano: su egoismo, su envidia insana que degenera en odio hacia aquel que habiendo tenido las mismas oportunidades ha sabido aprovecharlas y esta por “encima”, su desconocimiento de la felicidad.
Entro en una vorágine que me lleva del pésimismo al optimismo. Soy incapaz de sacar una verdad primera que me permtia elaborar sobre su base una teoria. Y es que esa verdad primera la he encontrado, pero no es la que me gustaria. El ser humano es egoista por naturaleza y quiere todo lo que tenga su vecino
Lo que me lleva a la unica solucion. La unica solucion es la desinformacion. Si no tengo con que comparar, no voy a exigir mas de algo, porque como unica medida de referencia tengo lo que recibo habitualmente.
Pero esa soluciones tan deprimente… una sociedad cuya unica salida para no tener conflictos es vivir desasociada.

Carlos Orero Canet

Mikel Zebri dijo...

Me encanta tu reflexión, más si cabe, porque enlaza dos aspectos unidos del ser humano,el dilema de combinar su individualidad con su necesidad de vivir en grupo.