
Hoy, el peregrino cumple un cuarto de siglo.
Estoy contento, feliz, tranquilo, porque he disfrutado y he vivido, porque tengo buenos amigos que me acompañan y valientes enemigos que hacen que me supere día a día, porque trabajo en aquello que siempre he deseado, porque no tengo pareja en la actualidad, tampoco tengo prisa para encontrarla y sé que llegará en el momento adecuado, y porque dentro de unos meses me independizaré y emprenderé el vuelo en solitario.
Por eso, le doy gracias a la vida por haberme permitido disfrutarla y aprender de ella, y gracias también a todos aquellos por vuestro regalo: el haberme acompañado en algún momento u otro en mi camino. Espero que la vida también os recompense, como lo ha hecho conmigo.
¡¡Un abrazo muy grande para todo aquel que me conozca!!