El dulce amanecer me acompañay un rayo de luz refresca mi mirada
un ángel me envuelve el alma
y la luna blanca espera mi vuelta
Como un ave prendida de ese recuerdo,
liviana ante la fragancia del sueño
transcurrido como calmante del lamento,
y curada ya, tras el paso del tiempo...
Marcho y me quedo,
serena la sonrisa, todo en calma.
La aurora, como siempre,
empañará tus suspiros. Aguarda.
Volveré cuando los sueños concurran,
cuando la noche se vista de blanco
y aparezcan tus ojos tras el cristal
y tus labios tras mi delirio.
